En la mayoría de los ayuntamientos, las autoliquidaciones siguen siendo uno de los trámites más cotidianos y, al mismo tiempo, más problemáticos para la ciudadanía. Aunque hablamos de procedimientos conocidos, su ejecución, continúa arrastrando una dinámica tradicional que obliga a vecinos y empresas a realizar múltiples gestiones, duplicar pasos y emplear tiempo en desplazamientos innecesarios.
Se trata de un trámite administrativo mediante el cual el ciudadano debe calcular y abonar una tasa o impuesto derivado de una solicitud que él mismo presenta.
El ayuntamiento pone los medios, pero la iniciativa y la responsabilidad del cálculo recaen sobre el contribuyente.
Hoy, en numerosos municipios, el proceso habitual se desarrolla así:
Durante años, el momento del pago ha implicado este ritual ya demasiado conocido.
Esto ocurre con la plusvalía, con el ICIO, pero también con ocupaciones temporales de vía pública, reservas de espacio, licencias urbanísticas menores, terrazas, garajes comunitarios o actividades económicas. Trámites distintos, una misma experiencia: pasos dispersos, tiempos muertos y una sensación de estar repitiendo información una y otra vez.
Además, este recorrido puede repetirse si por ejemplo hay dudas sobre el cálculo, o si el banco rechaza el pago o si se produce una subsanación y se genera una nueva carta de pago.
El resultado deriva en expedientes más lentos, períodos de espera, ventanillas saturadas y una experiencia administrativa que dista de ser óptima.
El procedimiento tradicional no sólo resulta costoso para el ciudadano: los ayuntamientos también asumen cargas evitables.
Paradójicamente, una autoliquidación que debería simplificar trámites se convierte en un eje de fricción, tanto para el Ayuntamiento como para los contribuyentes.
Con el nuevo módulo de autoliquidaciones integrado en Gestiona, el circuito evoluciona hacia un modelo digital en el que el cálculo y el pago se realizan en el mismo punto de interacción con la administración.
El cambio se refleja en tres mejoras claras:
En este sentido, si un vecino desea solicitar una licencia de vado puede tramitar la licencia, obtener el cálculo y pagar todo en la misma sede electrónica, sin acudir al Ayuntamiento ni al banco.
Con este modelo de gestión de cobros se reducen drásticamente los tiempos de tramitación y se minoran los errores de cálculo manual.
Las autoliquidaciones son uno de los trámites donde más claramente se percibe la diferencia entre un modelo centrado en procedimientos internos y otro orientado a la ciudadanía.
La integración del módulo de autoliquidaciones en Gestiona marca un antes y un después: el ayuntamiento sigue controlando la gestión tributaria, pero los vecinos son quienes ganan capacidad, autonomía y tiempo.
Las autoliquidaciones forman parte de cientos de expedientes cada año. Transformarlas es transformar la relación entre el vecino y su ayuntamiento: menos ventanillas, menos vueltas, más claridad y un servicio que se adapta al ciudadano, no al contrario.
Lo que antes era una cadena de pasos desconectados se convierte ahora en una experiencia coherente y comprensible, capaz de ahorrar desplazamientos, liberar tiempo municipal y ofrecer respuestas más ágiles. Porque digitalizar no consiste solo en pasar formularios de papel a pantallas; supone repensar procesos para que trabajen a favor de la ciudadanía y no al revés.
Una administración moderna no sólo resuelve expedientes: acompaña, simplifica y, siempre que es posible, hace la vida más fácil a quienes se relacionan con ella.

Diplomado en Gestión y Administración Pública con mas de 20 años de experiencia trabajando con productos de Backoffice (Contabilidad, Padrón de habitantes, Gestión Tributaria...).